La cervecería de Ciudad de México, Monstruo de Agua, ha tenido un enfoque muy marcado en la trazabilidad y sostenibilidad de sus productos e ingredientes desde su nacimiento en 2013, según explicó Matías Vera-Cruz Dutrenit, director general de la cervecería. Este enfoque se intensificó durante la pandemia de COVID-19.

“Usamos muchos ingredientes cultivados en México, nos salimos de las leyes de pureza alemana. Usamos cebada y lúpulo, claro, pero en un año normal usamos más de 80 ingredientes cultivados en México. Y en esos ingredientes ofrecemos mucha trazabilidad. Estamos en contacto con los productores, hablamos mucho con ellos y tratamos de contar su historia. Si de por sí ya venía generando mucho interés esta forma de hacer cerveza y de comunicar lo que tenemos, en un año de pandemia sin duda se exacerbó y lo notamos mucho. Durante la pandemia nuestras redes crecieron muchísimo y nuestra comunicación estuvo muy enfocada en estos temas: trazabilidad, empoderamiento de los campesinos y del desarrollo de sus capacidades. Vemos que muchas cervecerías están buscando estrategias para vincularse más con los consumidores locales”, señaló Vera-Cruz.

En 2020, las ventas de Monstruo de Agua cayeron un 30 por ciento en volumen en comparación con el año anterior, debido a la pandemia. Sin embargo, la cervecería pudo mantener sus ingresos, producto del cambio a un modelo de venta directa al consumidor por canales online y reparto (delivery), a mejores precios que la venta al bares y restaurantes. Ese efecto se vio en todas las cervecerías pequeñas mexicanas, de acuerdo con Vera-Cruz.

Percepción del consumidor

“Creo que todas las cervecerías artesanales se vieron beneficiadas de un cambio en la mentalidad del consumidor. Hay muchísimo por hacer todavía, pero en general creo que hubo un cambio de conciencia orientado hacia un consumo más local y procurar más la trazabilidad de lo que consumimos. Eso benefició en general a todas las cervecerías artesanales mexicanas. Y en todos los países estoy seguro que la tendencia fue la misma, siempre y cuando en la percepción del consumidor ellas fueran cervecerías realmente artesanales”, dijo Vera-Cruz.

El cervecero alertó que las cervecerías artesanales más grandes “muchas veces sufren que los consumidores dejan de percibirlas como realmente artesanales, aunque realmente puedan seguir siendo independientes, ya las ven con dudas. Para esas cervecerías creo que hubo efectos cruzados, perdiendo clientela hacia cervecerías más pequeñas, pero al mismo tiempo también se beneficiaron del consumidor que, queriendo hacer la transición desde la cerveza industrial hacia la artesanal, encontró en estas cervecerías más grandes —que tienden a ser más económicas— una buena salida”.

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