El ciclo realizado por el Conicet —que en 2017 tuvo seis ediciones en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Bariloche, Córdoba, Corrientes, Santa Fe y la provincia de Buenos Aires, con una asistencia de más de mil personas— tuvo gran aceptación entre el público. De acuerdo con una encuesta difundida por la entidad, el 86 por ciento de los asistentes a Ciencia y Cerveza consideró que el impacto de las capacitaciones recibidas “fue alto” para su producción. Además, el 100 por ciento de los participantes volvería a asistir a las conferencias.

Impacto

A la hora de evaluar qué mejoras obtuvieron en sus proyectos cerveceros a partir de lo aprendido en los cursos, un 66 por ciento se refirió al aumento de la calidad, un 22 por ciento al aumento de la productividad, un 34 por ciento a la reducción de costos, un 26 por ciento a la posibilidad de diferenciarse productivamente y un 15 por ciento a que mejoró la vida útil del producto (pregunta con posibilidad de más de una respuesta).

Para el 91,5 por ciento de los encuestados, sería importante contar con un laboratorio de calidad de cerveza cercano que brinde servicios analíticos y asistencia técnica, y los servicios que más interesan son: análisis microbiológico y control de contaminantes, análisis de cantidad y calidad de levaduras para reutilización y análisis físico-químico de cervezas.

En relación a las tecnologías o innovaciones adquiridas a partir de las capacitaciones: un 67 por ciento se refirió a que obtuvo un mejor control de la fermentación, 52 por ciento a la reutilización de levaduras, 48 por ciento a la hidratación de levadura seca y 31 por ciento a la mejor limpieza y sanitización.

En este año, los organizadores planean llevar las próximas ediciones a las ciudades de Neuquén, Mar del Plata y San Luis.