Se estima que en Mendoza existían, a fines de 2018, al menos un centenar de locales que comercializaban cerveza artesanal. Sin embargo, no todos estos comercios cuentan con las debidas habilitaciones e inscripciones, lo que configura una competencia desleal para aquellos negocios que están en regla y abonan los impuestos correspondientes. Ana Orellano, titular de la Cámara de Cerveza Artesanal de Mendoza, explicó al diario Los Andes que los negocios que no pagan impuestos, junto a la cantidad de nuevos actores que se sumaron a la actividad, han provocado una condición de “sobreoferta” y el aumento de los costos (40% anual).

Orellano destacó que los más de 100 socios productores de la cámara, que producen cerca de 200.000 litros mensuales, van por el camino de la formalidad “y nos preocupamos de que todo esté en regla, porque se trata de un alimento. El problema es que la habilitación municipal, por ejemplo, incluye un costo mensual que otros evaden”.

La situación se torna más grave aún, en un contexto económico marcado por la caída del consumo y el aumento de los costos debido a la devaluación. Según el periódico, una pinta de cerveza tiene en la actualidad un precio al consumidor que va entre los $100 a los $130. “Hoy el que va al bar a veces toma una sola cerveza”, alertan desde la Cámara de Cerveza Artesanal de Mendoza.

Por otra parte, Manuel Ortega, de la cervecería Rodder, explicó al diario que los actores del sector que evaden impuestos pueden vender el litro mayorista a $50, en tanto que quienes están en regla no pueden bajar de entre $65 y $80, dependiendo el estilo.