El pasado 11 de agosto se realizó en Bierlife (San Telmo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires) la premiación de la Copa Argentina de Cervezas organizada por Martín Boan, en la cual se impuso la marplatense La Paloma como mejor microcervecería argentina del año, después de alzarse con una medalla de oro en la categoría Spice/Herb/Vegetable Beer con su Golden Coffee, y una de plata en Fruit Beer, con su Berry Stout. En tanto, Rieger y Telma compartieron el segundo puesto de la Copa Argentina de Cervezas.

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Acerca de esta tercera edición de la competencia, su director, Martín Boan, dijo a PulsoCervecero.com: “Una copa más, la tercera, increíble. Un progreso muy interesante: 750 cervezas, 250 cervecerías, bien federal, de todas partes. La gente ha comprendido que las medallas son fundamentales para el crecimiento: para mejorar las ventas, para hacerse más conocidos. Varias medallas que ganaron son poco conocidas y esto le va a dar un impulso muy grande. Algunas del interior argentino, de ciudades pequeñas. Cada competencia, cada copa, produce un cambio más que significativo en el mercado”.

Este año, la copa limitó la participación a cuatro muestras por cervecerías. La decisión, según Boan, se debió a que, de otro modo, “las copas terminan siendo gigantes. Limitando a cuatro se presentaron 750 muestras, que a nivel mundial ya es un número más que importante. Hacer una copa de 1.000 ó 1.300 muestras es un trabajo muy fuerte, demanda muchos jueces, es un esfuerzo muy duro. Y lo que buscamos es calidad”.

Y agregó que también “es una forma de que las cervecerías busquen sus mejores cuatro. Y también ayuda muchísimo a las cervecerías chicas, que presentan dos o tres muestras; entonces a la grande la obliga a presentar lo mejor. Se hace mucho más equitativo, más igualitario. Estoy totalmente convencido”.

Consultado sobre si la modificación influyó en los resultados de este año, Boan concedió que “a las grandes les cuesta más. Además de un mayor trabajo, de elegir qué categoría presentar, qué elegir. Iguala en calidad, pero da mucho más beneficio a las pequeñas”. Sobre la participación de nuevos competidores en la edición 2018, apuntó que “me arriesgaría a decir que una quinta parte de las cervecerías que se presentaron este año lo hicieron por primera vez”.

A nivel organización, el anfitrión de la Copa Argentina de Cervezas destacó que “gente que nunca se interesó por las copas esta vez pidió participar. Hoy quiere meterse, involucrarse, y ayuda en la expansión de una forma increíble. También la copa acerca a los medios, hacer conocer nuevos estilos, nuevas cervezas, nuevas variedades. Y el público está muy ávido de probar cosas diferentes”.

Acerca de la próxima edición de la competencia, mencionó que los trabajos ya estaban comenzando luego de la finalización de la competencia de este año. “Ya tenemos algunas ideas, algunas cosas muy lindas e importantes que no hemos llegado para esta edición, pero implementaremos en la próxima. Es un trabajo prolongado, constante”.

Por otra parte, remarcó que seguir mejorando la calidad “es fundamental para que el mercado siga creciendo. Nunca hay que creérsela, hubo categorías muy buenas, muy buenas birras. Es más, seguramente en la semana vaya a comprarlas”.

Reacomodamiento

En la actualidad, de acuerdo con Boan, “hay un reacomodamiento debido a la situación del país. No estamos en una situación fácil, y no hay un pronóstico bueno. Si le pega a la cerveza, imaginate a las otras economías, los otros sectores. Esto obliga a profesionalizarse más, a replanteos, ser más cautos. Venimos de dos o tres años donde el mercado crecía más del 40 por ciento, una locura. Todo lo que se hacía quedaba corto, quedaba lento”.

El experto marcó que “hoy en día hay que reflexionar un poco, replantear. Invertir bien, no equivocarse. Hay más competencia, a la gente le cuesta un poquito más. Pero, por otro lado, la cerveza es lo más económico. Eso ayuda mucho”.