Los growlers o botellones son una alternativa para el consumo de cerveza que viene ganando adeptos hace algún tiempo, y la tendencia continúa creciendo con el surgimiento de nuevos puntos y estaciones de recarga.

Sin embargo, los growlers —cuya versión más común son los de vidrio— requiere de un especial cuidado con la limpieza. La falta de una higiene adecuada puede echar a perder inmediatamente su contenido, si no se encuentra en condiciones al momento de su llenado.

Al momento de terminar el consumo de su contenido, se recomienda enjuagarlo rápidamente para evitar que puedan aparecer bacterias en su interior. A continuación, las recomendaciones más comunes para su cuidado:

1.- Enjuagar tres veces con agua caliente de la canilla apenas se vacíe. Llenar el growler con agua caliente, sacudirlo y enjuagar. Repetir 3 veces esta operación, para asegurarse de eliminar cualquier resto de cerveza.

2.- Dejar secar boca abajo. Colocar en un lugar seguro, como un secaplatos, con cuidado de que no se caiga y se rompa. Ubicarlo de forma tal que pueda escurrir el agua de su interior y secarse con el aire. De esta manera se evita que la humedad albergue bacterias.

3.- Guardarlo sin la tapa puesta. No tapes tu growler al guardarlo, ya que ello produciría el estancamiento de aire, lo que podría favorecer el desarrollo de bacterias. Dejarlo abierto permite que el aire circule, evitando ese riesgo.

4.- Guardar en frío hasta poder limpiarlo. Es importante higienizar el growler lo antes posible una vez vaciado, pero puede ocurrir que esto no sea posible. En esos casos, lo mejor es evitar que esté al calor hasta que pueda ser enjuagado. Conservarlo en la heladera hasta su limpieza es la mejor alternativa.

5.- No usar detergente. No se aconseja utilizar detergentes u otros productos de limpieza con el growler. Según los expertos, el detergente común no aporta a la limpieza y puede dejar sabor por un tiempo en el envase.

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