El ingeniero agrónomo Hernán Testa indicó al diario Río Negro que, en la actualidad, en Argentina “hay 160 hectáreas de lúpulo en producción. Aproximadamente, el 88 por ciento de dicha superficie la desarrollan 6 productores de la Comarca Andina (cuatro en Río Negro y dos en Chubut), mientras que el 12 por ciento restante es explotado por Cervecería y Maltería Quilmes, en Fernández Oro”.

De acuerdo con el periódico, Testa indicó que para la cosecha 2018, que comenzará entre febrero y marzo próximos, “se estima una producción de unas 275 toneladas de flor deshidratada de lúpulo”.

La producción total de resina alfa —principal sustancia de interés en términos industriales— rondará entre 20 y 25 toneladas, equivalentes a ingresos por unos 70 millones de pesos.

En enero de 2013, Klaus Leibrecht, de la firma Lúpulos Patagónicos, había señalado que el sector lupulero se encontraba ahogado por los bajos precios que pagaban las cervecerías industriales, que no permitían cubrir los costos y hacía imposible reinvertir en la producción. De acuerdo con el artículo, en esa fecha quedaban seis productores de lúpulo en la Comarca Andina, con unas 120 hectáreas (desde 300 que existían en 1992) produciendo unas 150 toneladas de lúpulo y aportando unos 15 millones de pesos anuales a la economía regional.

El surgimiento de la cervecería artesanal está dando paso a un reflorecimiento del cultivo de lúpulo, permitiendo incorporar tecnología, maquinaria e innovación a los productores de este insumo, que en el país se concentra principalmente en las provincias de Río Negro y Chubut.

Sin embargo, el cultivo de lúpulo en Argentina continúa siendo ínfimo en comparación con las cifras mundiales, según las cuales existen más de 50.000 hectáreas de cultivo en todo el globo; aunque vale aclarar que Alemania y Estados Unidos concentran cerca del 70 por ciento de la superficie cultivada. No obstante ello, para la región se trata de uno de los cultivos de mayor relevancia económica.

Testa también aseveró que la importación de lúpulo ocurre fundamentalmente por dos motivos: uno por falta de abastecimiento en cantidad, dado que Argentina consume muchas más toneladas de las que produce. La otra razón es varietal, en relación a que hay atributos que son muy buscados y acá no están, como por ejemplo el carácter frutado de ciertas variedades que se producen en Estados Unidos. No por ello se visualiza un decrecimiento de las ventas”.