Olivier Habonneaud es francés. Oriundo de Bordeaux, “la ciudad del vino”, remarca. Llegó a Argentina en 2001 de la mano de la Embajada de Francia, donde trabajaba en el área de comercio exterior. Luego vivió en España y Paraguay, y regresó a Buenos Aires, donde armó una consultora en temas de sustentabilidad, lo que lo llevó a desarrollar su emprendimiento, Qero Ecovasos, a fines de 2013.

“Fue en el marco de un evento de Rosario (provincia de Santa Fe). Yo trabajaba en la huella de carbono de eventos y empresas. No era posible que se usaran 10.000 vasos descartables para 1.500 personas. Entonces sugerí usar los ecovasos, que ya se usaban en Europa”, según le contó a PulsoCervecero.com.

Entonces se reunió con su actual socio, Esteban Bancalari, para estudiar el mercado. “Él trabaja con una empresa de reciclado de plásticos. En dos o tres meses armamos el negocio, y enseguida comenzamos a trabajar con clientes grandes, como el Cosquín Rock. Y después fue creciendo de a poco, en eventos de todo el país, y trabajando mucho con la cerveza, tanto artesanal como industrial”.

El concepto de ecovaso es “el de darle un valor a algo que antes era puro costo, que era un vaso descartable. Lo que decimos nosotros es que la gente tiene que pagar una seña para tener su vaso durante el evento. Luego lo devuelve y recupera su seña —que hoy es de unos 30 pesos—, o se queda con el vaso de recuerdo. Esto hace viable la compra del vaso, porque al final el precio de seña es superior al precio de compra. Y permite a las marcas entrar en la casa de la gente”, explica Habonneaud.

Los vasos son fabricados en el país, con polipropileno, y en los eventos que asisten como servicio también se encargan de lavar los vasos para su reutilización. “La materia prima es argentina, formato e inyección argentinos, y serigrafía o etiquetas argentinas. Lo único que no es argentino son las máquinas lavadoras, que no hay acá y tenemos que importarlas. Menos yo, todo el resto es 100 por ciento argentino”, afirma.

“Sabemos que hicimos un gran camino, pero por otro lado mucha gente aún no escuchó hablar de los ecovasos. Tenemos un gran trabajo de concientización, aún, en un mundo en que lo descartable está muy de moda en el mal sentido”, sostiene Habboneaud.