gato azul

Pulsocervecero.com conversó con Daniel Szwarc y Carolina Luongo dos psicólogos que decidieron abandonar la vida en la ciudad para fundar su microcervecería Gato Azul.

Empezaron saliendo de la urbe, se mudaron a un rincón turístico de la Provincia de Buenos Aires, Villa Ventana, y se propusieron bajar las revoluciones. En Churrinche (entre Cruz del Sur y Curamalal) eligieron el lugar y luego decidieron avanzar con una microcervecería. Carolina nos explica que “con el alquiler que teníamos dijimos a ver si la casa da y entonces llamamos a la gente de bromatología para asesorarnos. Donde hoy instalamos los equipos era la galería de la casa, una de las primeras cosas que hicimos fue -ni bien nos instalamos- empezar a armar la fábrica”.

Daniel agrega: “nos llevo tiempo. De hecho hace dos años y medio que abrimos la fábrica, o sea, estuvimos un año y medio largo preparando todo”.

¿Ustedes producen cerveza para vender acá y en La Comarca también?

Básicamente Villa Ventana es el primer lugar de venta y después salimos a la Comarca, y a lugares cercanos. Nuestro clientes son los restaurantes locales, los lugares de productos regionales. Tanto acá como en Tornquist y en Sierra de la Ventana. Como resultado, un poco nos vemos obligados a embotellar porque la gente viene mucho a buscar souvenirs desde Buenos Aires, lo cual es un trabajo engorroso.

Tenemos algunos barriles que a veces nos piden pero nuestro fuerte, lo típico, es tener todo embotellado.

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¿Pensaron armar algo como un restaurante?

No, sólo la fábrica. Cuando vinimos debatimos entre hacer o no un emprendimiento más gastronómico, aunque sea mínimo, y la verdad que nosotros vinimos un poco con la premisa de sacar el pie del acelerador. Nosotros teníamos un volumen de cuarenta pacientes por semana, estábamos muy locos, muy desencontrados entre nosotros, por lo cual, replicar una estructura similar acá iba a ser doblemente frustrante y angustiante.

En nuestra casa, la gente puede tomarse una pinta al paso, viene se sienta y tiene alguna cosita para picar, y estamos viendo de incorporar alguna picada regional. Pero por ahora gastronomía no.

En cuanto a estilos, estamos bastante diversificados, hacemos algunas cervezas más vinculadas a los momentos cálidos del año, otras a los momentos fríos. Tratamos de tenerlas todas en stock. Igual, al tener tres fermentadores y hacer cuatro cocciones al hilo puede haber algún estilo faltante, son varias y siempre decidimos ir ajustando más la receta.

Lo cual aprendimos es un camino de ida, es ver la luz al final del túnel, no la ves nunca.

Gato Azul reparte sus 1.200 litros al mes de cocción entre Golden, Honey, Stout, Scottish, IPA y Weissbier.

¿Más allá de las capacitaciones que realizaron antes de venirse en Buenos Aires siguieron capacitándose cuando vinieron para acá?

Si, todo el tiempo. Vamos a Bahía o quizás a Buenos Aires, es algo de todo el tiempo. Hemos estado en el Congreso Brewmaster de Mar del Plata, de hecho hace poco estuvimos en el primer congreso que se hizo acá en la Comarca y en la Primera Copa. Donde obtuvimos una medalla de bronce.

Gato Azul fue galardonado con medalla de bronce por su Weissbier en la categoría "Specialty Beer" en la primera edición de VENTANIA BEER CUP.

¿Cuando hay una fiesta de la cerveza participan?

Si por acá hay bastante, de hecho ahora en Sierra de la Ventana está la Fiesta de la Golondrina, que en realidad no es una fiesta cervecera pero convoca como casi todos los eventos, y nosotros solemos estar. En virtud de que tenemos una estructura chica si bien es redituable participar en un evento así, lo vamos regulando por el desgaste.

¿Tienen pensado expandirse?

Si mira, todo el tiempo nos debatimos entre el mercado y el interno. Lo que nos pasó es que nos recibimos en la UBA y cuando llegamos acá dos psicólogos de la UBA, todos nos dijeron vengan a trabajar con nosotros.

Entonces empezamos a tener mucha demanda también de eso, como resultado estamos divididos, tenemos la mitad de la semana dividida, entre la cervecería y nuestra profesión. Entonces, crecer significaría o asociarnos con alguien (que no lo descartamos) o repensar la estructura y por ahora, en este espacio, no podríamos crecer. Estamos al máximo de la capacidad de este lugar.

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¿Y en la Comarca como está la movida cervecera?

El lugar donde más cerveceros hay en la Comarca es en Sierra de la Ventana. Ahí seguramente hay unos cinco o seis cerveceros distintos. Lo que notamos en las dos o tres vacaciones que estamos acá es que la gente viene con más información, con más conocimiento, ya empieza a pedir estilos, tenemos que explicar menos de qué se trata una u otra, aunque sea de manera genérica ya te van diciendo prefiero algo muy amargo o menos suave y se van guiando, como que ya saben que hay intensidades en amargores, en alcoholes, etc.

Vemos que la demanda también se va complejizando en algún punto, lo que es también una exigencia. Está bueno, es un desafío. Daniel y Carolina, brewmasters de Gato Azul

Yo me acuerdo que hace un tiempo atrás cuando tomabas una cerveza artesanales y estaba medio rara te decían. “no, no, es artesanal y uno hasta ahí llegaba porque uno no tenia mayor conocimiento, eso me parece que ahora ya no pasa.

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