Los establecimientos de la ciudad de Bariloche deberán cancelar la recarga de botellones de 1,9 litros o growlers, hasta que la municipalidad sancione una ordenanza que regule la actividad, según informó esta semana el diario Río Negro.

Desde hace varios meses, la recarga de growlers es una moda en crecimiento en Argentina y Bariloche no es la excepción. En esta modalidad comercial, los consumidores se acercan con sus botellones a los bares y otros establecimientos para recargarlos con cerveza.

Sin embargo, esta actividad será suspendida, mientras las áreas de Inspección General y  Bromatología trabajan en la regulación de esta modalidad con miras a evitar riesgos para la salud de los consumidores, puesto a que de momento no existen precisiones de cómo se debe higienizar el growler ni los plazos permitidos para el consumo de la bebida.

La concejal del oficialismo Julia Fernández indicó al periódico que se trabaja “desde hace un mes en esta regulación con la comparación de legislación de otras ciudades y en un protocolo de cómo se debe enjuagar el envase. Se estudia, además, agregar en los botellones una etiqueta que indique el plazo para un consumo óptimo del producto”.

Una de las desventajas que suele presentar el sistema de recarga de growlers es que la responsabilidad de la limpieza de estos envases queda a cargo del consumidor, que muchas veces descuida este aspecto.