Munich Helles Otto

La cervecería de Mar del Plata presentó un especial video para relanzar Otto, su Munich Helles. La grabación en la que Baum toma la palabra en nombre de los cerveceros artesanales, comienza con una declaración de principios sobre los tiempos modernos, el avance de las corporaciones y monopolios que “invaden y paralizan sueños de muchos y, al parecer, la cultura de lo efímero es la que manda”.

Ante esta realidad evidentemente corporativa y mercantilista que atentan contra el espíritu artesanal, el corto destaca a Otto, un joven “con valores y convicciones tan fuertes que en tierras foráneas se animó a emprender su sueño haciendo lo que tanto amaba”. Otto, según sigue contando la historia, “fue uno de los pioneros cerveceros, que sin olvidar sus raíces, pudo consolidar su oficio tomando las riendas de una de las cervecerías más grandes de nuestro joven país”.

A pesar de la advertencia de que “los hechos y/o personajes del siguiente video son ficticios”, es inevitable pensar en Otto Bemberg, emprendedor de origen alemán que en 1888 inició en nuestro país la cervecería argentina por medio de Cervecería Quilmes, empresa que con el correr de los años se convirtió en parte de AB-Inbev uno de los principales oligopolios de bebidas a nivel mundial.

En este contexto, Baum dedica su Munich Helles al espíritu artesanal de Otto y lo hacen en nombre de todos los que hacen cerveza artesanal. De esta manera la cervecería de Mar del Plata parece responderle a Quilmes en el mismo idioma en que la cervecería industrial eligió hablares a la artesanales, a través de un video y con un lenguaje que apela a los valores y lo emotivo. Aún con esa estrategia comunicacional de Quilmes que mostraba un acercamiento hacía el segmento, el resultado frente a las cámaras que nuclean a las cervecerías artesanales fue todo lo contrario porque se encargaron de marcar las diferencias y resaltaron las prácticas anti-competitivas de la cervecería industrial.

Otto, la cerveza, es parte de la línea de “Espíritu Inquieto” de Baum. Se trata de una cerveza tradicional de origen alemán, de color dorado brillante y espuma blanca persistente. La Munich Helles reemplaza a la blonde en las pizarras de los locales de Baum en todo el país.