BeerArt - Altair Nobre 2

Altair Nobre, editor del portal especializado de Brasil, BeerArt, relató en una entrevista con PulsoCervecero.com el impacto de la pandemia de COVID-19 en el sector de cerveza artesanal brasileño, y sobre todo, el daño que causó el negacionismo en aquellos emprendimientos que no se dieron cuenta de la realidad y de la necesidad de trabajar en conjunto para sobrellevar los efectos de la pandemia.

Camila Azimonti (PulsoCervecero.com): ¿Cómo es el consumo actual de la cerveza en Brasil?

Altair Nobre (BeerArt): Cuando BeerArt comenzó, la cerveza artesanal era un animal extraño todavía. No estaba en los supermercados, por ejemplo. Y la mayoría de las personas tenía prejuicio sobre la cerveza artesanal.

Hoy la preferencia es por cervezas distintas en Brasil. Hoy las llamadas artesanales son chic, o algo así. Es cool tomar artesanal. Pero hoy el concepto de artesanal es más difícil, porque las grandes absorbieron mucho del concepto de artesanal. Sea comprando cervecerías, sea elaborando productos que parecen artesanales, pero no son… muchas personas buscan cerveza artesanal y terminan comprando cervezas que son de Ambev o Heineken u otra gran compañía.

En Estados Unidos, por ejemplo, las cervecerías independientes crearon una marca para identificar el producto en el comercio. Es una manera muy interesante que podría ser utilizada en nuestros países también.

Eso es un desafío para las artesanales hoy. Las grandes compañías tienen la capacidad de escala, tienen tecnología, capacidad de marketing… Hoy la tecnología es definitiva para el futuro de la cerveza artesanal. La tecnología ayudó a las artesanales a llegar hasta aquí, incluso las tecnologías de la información, las redes sociales, y cosas así.

En Brasil, una buena parte de los primeros emprendedores de cerveza artesanal vienen del área de ciencias de la computación, las tecnologías de la información. Conocimiento y tecnología fueron decisivos para la cerveza, incluso la artesanal.

Estamos todavía atravesando la pandemia de COVID-19, que llegó en un momento en que las cervecerías artesanales en Brasil estaban invirtiendo mucho en brewpubs, en eventos, en competencias… La pandemia arrasó con todo eso.

En Brasil, el negacionismo fue como una enfermedad adicional a la pandemia. Afectó principalmente el planeamiento de las empresas. Aquellos emprendedores que se dieron cuenta de la realidad de la pandemia y de que demoraría mucho tiempo, fueron los más rápidos para cambiar y hacer inversiones y estrategias en delivery (entregas a domicilio) y en e-commerce (comercio electrónico) por ejemplo.

Pero aquellas cervecerías que cayeron en el negacionismo ciertamente fueron las más perjudicadas. No se dieron cuenta, por ejemplo, que las grandes compañías —especialmente Ambev, por ejemplo— fue muy rápida en comprender el contexto. El hecho de que Ambev sea una compañía internacional, hasta en este punto es una ventaja. Tiene una visión más amplia de la realidad, entonces percibió en otros países que no era un chiste, una historia, o fake news. Y rápìdamente trató de cambiar sus planes e hizo inversiones en delivery y e-commerce.

Hay un mal en Brasil en las cervecerías artesanales, que muchas no se dieron cuenta de la necesidad de trabajar en conjunto, uniendo fuerzas, porque de lo contrario la situación es muy difícil.

La situación hoy es complicada. No tengo los números, pero creo que las grandes compañías y las cervecerías más fuertes, más sólidas, ganaron espacio con la pandemia. Y es dramática la situación. El público necesita buenas cervezas, pero no basta sólo con hacer buenas cervezas. Hay que ser una empresa con un buen planeamiento y gestión.