Comenzar un emprendimiento de cerveza artesanal no es para nada sencillo. A la experiencia y el proceso de aprendizaje para lograr una cerveza de calidad, que puede demorar años, se suman también los requerimientos de inversiones, que pueden ir desde los 700.000 pesos —de acuerdo con un artículo reciente del diario La Mañana de Neuquén— hasta desembolsos por encima de los 100.000 dólares (alrededor de 1,7 millones de pesos, al tipo de cambio actual), según un artículo reciente del diario Perfil.

En los últimos días, todas las miradas apuntaron al sector cervecero artesanal, luego de las declaraciones del precandidato de Cambiemos, Esteban Bullrich, quien sugirió este tipo de emprendimientos como alternativa al desempleo, según distintos medios de comunicación.

Sin embargo, las cifras de inversión que requiere ingresar a este mercado parecen estar fuera del alcance de la amplia mayoría de los trabajadores.

Inversiones

“Hay una falsa percepción de lo fácil que es armar cerveza artesanal; se necesita un grado importante de capacitación para hacer las cosas medianamente bien, además de una inversión monetaria importante, no es una cuestión de juntar 50.000 pesos y empezar a comprar granos”, le dijo Pablo Fazio, presidente y fundador de la cervecería artesanal Otro Mundo, a Perfil.

Fazio consideró que un emprendedor hoy requeriría de unos 200.000 dólares, y explicó que un emprendimiento como el suyo requiere de un espacio de entre 500 y 1.000 metros cuadrados para poder producir 10 mil litros por mes. También es necesario cumplir con las regulaciones y los requerimientos mínimos, lo que lleva un costo monetario y de tiempo. Otro Mundo nació como idea en 2002, pero recién se convirtió en una realidad tres años después.

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Por su parte, Nicolás Rodríguez Etchelet, socio gerente de Cervecería Breoghan, consideró que competir en el mercado requiere inversiones mínimas de 120.000 dólares, considerando “entrada a galpón, puesta a punto, habilitaciones, equipamiento y materia prima para empezar”.

El otro punto a considerar, más allá de lo económico, tiene que ver con el capital humano, la experiencia y conocimientos necesarios para alcanzar un producto de calidad. Aníbal Loggia, productor de la marca de cerveza La Loggia, indicó a Perfil que “hace 13 años que hago cerveza, recién hace cinco que empiezo a ganar dinero después de dedicarme tiempo completo a esto”, y explicó que, a diferencia de un elaborador casero que utiliza un equipo de 50 litros, para un emprendimiento es necesario al menos contar con una capacidad de producción de entre 100 y 150 litros, lo que requiere de una inversión de al menos 140.000 pesos sólo en adquisición de equipamiento.