Nicolás Fucci, Prinston
Nicolás Fucci, Prinston

La Sour se empezó a asomar medio tímidamente hace un año más o menos. ¿Cómo es la reacción de la gente?

Nicolás Fucci, Prinston- Es ir educándolos, como lo hicimos con el lado de las IPA, las lupuladas. Los vas llevando para ese lado. Hay gente que al principio dice “esto es re ácido”, y por eso tratamos de hacer una Sour no tan extrema, no tan ácida, más amiga, con bastante fruta… y de a poquito se van enganchando. Al principio algunos están “No, no”, pero la verdad es que es una birra muy piletera, poco alcohol… al lado de una pileta con 32° creo que me conecto un barril a las venas (risas).

¿Y desde siempre, desde homebrewer arrancaron por ese lado, por esos estilos?

Nicolás – Sí, siempre. Nos volvían locos. las IPAs de Semilla… nosotros traíamos lúpulo con azafatas, levaduras, lúpulos. Y así probamos nuestras primeras IPAs, y nos volvían locos… La Semilla de Maldad… así que siempre estamos con eso. Nos rodeábamos de gente que hacía las cosas bien, y lo que tenemos nosotros también es eso, que no tenemos ningún problema en preguntar lo que no sé, o en lo que tengo alguna duda. Viste que hay gente re cerrada, que impone la de él. Y si yo tengo un problema con algo, tengo la suerte de tener esta gente de amiga y “Che, escuchame Albertito, me pasó tal cosa” “Che, Semilla, necesito tal cosa” “Che, ¿qué hago? no me va baja el PH”. Todas esas cosas que uno no nace sabiendo, y ahí hay que aprovechar los contactos y las amistades que uno tiene (risas).

Entonces, ¿ves ahora muy de moda la Neipa, la APA también está muy establecida, toda la familia IPA y la Sour?

Nicolás – Y, la sour viene asomando ahí. De a poquito. Las Neipa lo que tienen es que ahora van mutando, van muy bien, o sea estamos con muchas American IPA muy buenas, empezó la NEIPA y ahora entró una camada toda nueva de levaduras noruegas que, depende de dónde las fermentas, 3 o 4 grados más, te cambia un montón el perfil, entonces para jugar con los lúpulos que hay… ahora cambió un montón, se abrió mucho más la cancha, y hay para jugar un montón. Con las NEIPA hay para rato, la gente recién se está empezando a enganchar. La verdad es que también hay pocas buenas dando vueltas. Yo creo que, no sé si con los dedos de una, pero con los de dos manos me alcanzan para contar las buenas neipa que hay, pero bueno, de a poco.

De a poco la gente también va conociendo los lúpulos que hay, que son cosas caras también, que no están al alcance de cualquiera. No cualquiera puede vender una birra a 250 pesos el litro. Si no te haces una marca es medio difícil. No cualquiera sale a vender una cerveza a 250 pesos y se la compran todos los días. Si no te hacés una buena marca y un buen producto que lo respalde …Pero para mí la NEIPA tiene para rato, está arrancando.

Hablando del mercado, del consumidor, ¿Estos 5 años cómo lo ves? ¿Hay cambios?

Nicolás – Si, hay cambios. Nosotros lo vemos, como te decía hace un rato, en el bar cambió el consumo… Yo calculo que hay bares en los que no, pero a nosotros lo que la gente nos dice es que, por ejemplo, en Ramos hubo 50 y pico de cervecerías, ahora hay 20 y pico… y la gente los dice “nosotros vamos a otros lugares, pero si querés tomar birra buena…” nos tienen como referencia a nosotros. Eso la verdad que nos pone contentos. Pero bueno, por todas las marcas que tenemos, no sólo por la birra Prinston, sino Juguetes, Itzel, las marcas que trabajamos siempre.

Y de a poco fue cambiando. Antes vendíamos mucha honey, mucha blonde. Ahora vendemos American IPA un montón, la gente se va animando a las birras de guarda, Juguetes cambió también un montón el mercado con todas sus birras belga, sus birras lupuladas. Cambió bastante, la gente sabe mucho más de birra. Tengo gente que viene y me dice “fui el otro día allá, me tomé una birra con gusto a manteca”, o sea, la gente va aprendiendo. También nosotros fuimos enseñándoles un poco. A nosotros nos pasaba que venía gente al bar, un grupo de 3 o 4, y “que tomás?” “no, yo no tomo, no me gusta la cerveza artesanal” “pero que te pasó?”, y tuvo una mala experiencia, pobre, fué a un lugar y tomó una birra mala, y le das de probar “algo suavecito, tomá”, y “ah, pero esto es distinto” y, sí, porque tuvo una mala experiencia el pibe.

Un momento, cuando tuvo el furor, hubo mucha birra mala dando vueltas, mucha gente haciendo birra en la casa para hacer plata. Pero fue depurando un poco, y hoy en día pienso que estamos mejor. Hay más cosas, más materiales, más productos. Antes era difícil conseguir todo. Yo iba a comprar para hacer birra en mi casa y lo único que conseguía era un kit que ya estaba armado, que tenía un lupulito en una bolsita, que andá a saber hace cuanto tiempo estaba ahí envasado, y ahora estamos comprando lúpulo al vacío, es otra cosa. Y te daban el kit “tomá, ponele esto, hervilo”, y ahora vos ya jugás con las maltas, hay más importadas, distintas levaduras. Muchísimas, desde hace 3 años cambió un montón.

Estos últimos 5 años fueron medio particulares en cuanto al consumo, el momento económico. ¿Se frenó el consumo, se mantuvo?

Nicolás – Se mantuvo. Para mí, es más, hasta creció. Creció bastante el consumo. Si bien se amplió mucho más el mercado, porque hay muchas más cervecerías, muchos más bares, pero sí, para mí creció. Y va a seguir creciendo.

Pero, ¿en estos últimos años? Cerraron también algunas cervecerías.

Nicolás – Sí, creció. Muchas cerraron, pero era obvio. Al que hace las cosas mal, le va mal. Hubo mucha gente que puso cervecería porque le dijeron que tenía que poner cervecería, por el momento, pero el tipo no tenía ni idea de qué estaba haciendo. Si le decían que tenía que vender corpiños, vendía corpiños porque estaba de moda. No me gusta usar la palabra “moda”, pero la gente se prendió al tren de la cerveza artesanal, mucho bolichero también. También pasó que vos tenés un restaurant, quinientos mil platos, y de repente ves una cervecería que está explotada de gente y vos en el restaurant no tenés nadie, y decís ¿Qué estoy haciendo? El tipo capaz probó poner una cervecería… a algunos les fue bien, a otros les fue mal. Muchos cerraron, pero bueno, no saben en donde se meten, no saben el producto que venden, qué sé yo, no es tan fácil.

Mirando a 2015, en lo que es la industria, el sector, ¿Cuál es el principal cambio?

Nicolás – Se puso mucho más profesional todo, la industria, los equipos, las importaciones, de poder comprar unos fermentadores copados. Antes no. Antes no conseguías quien te arme un equipo de acero inoxidable. Era “tengo un amigo que, con el padre, suelda” y con un poco de suerte te saca una olla más o menos como la gente. Ahora ya hay lugares donde comprar, hay exposiciones… ahora creció muchísimo.