Lúpulo. Imagen: Pixabay.
Lúpulo. Imagen: Pixabay.

Un descubrimiento accidental en São Bento do Sapucaí —noreste del estado de São Paulo— parece contradecir lo que se sabe acerca del clima y las zonas geográficas para el cultivo de lúpulo. Y junto con otros ensayos en el país, enciende una pequeña esperanza para los agricultores y elaboradores de cerveza brasileños, aunque por el momento se trata de cultivos experimentales.

Hace unos diez años, el agrónomo Rodrigo Veraldi planteó un puñado de semillas de lúpulo en su granja, ubicada en São Bento do Sapucaí, un pequeño municipio próximo a Campos do Jordão, en el noreste del estado de São Paulo. Lo hizo como un experimento o proyecto paralelo, ya que Veraldi se dedica al cultivo de especialidades frutales —como uvas Malbec y Syrah, olivas para aceite, frutos rojos, avellanas y frambuesas, de acuerdo con un artículo de Globo.com del año pasado—.

Quería saber si podía sacar al lúpulo de su zona de confort climática.

Según la revista Draft Magazine, algunas de las plantas de lúpulo en invernadero prometían, pero las que fueron cultivadas en el exterior no soportaron las lluvias del verano.

Veraldi desistió y los restos de las plantas fueron a la pila de desechos.

Dos años después, al plantar maíz cerca de esa área, el agrónomo se sorprendió al encontrar una gran enredadera de lúpulo cubierta de conos.

Poco supo de la especie de la planta, ya que Veraldi había estado cruzando variedades para probar su adaptación, aunque cree que se trata de una nueva variedad con genética única. En 2010, comenzó a propagar cultivos a partir de esa planta.

La cervecería Baden Baden —parte del grupo Brasil Kirin, adquirido recientemente por Heineken—, de la ciudad vecina de Campos do Jordão, se enteró de la novedad y en 2013 incluyó el lúpulo de Veraldi en su edición especial de Baden Baden 15 Anos, una cerveza de estación conmemorativa que incluyó otros tres lúpulos, obviamente importados. El maestro cervecero de la firma, Marcos Dapper, expresó que el lúpulo brasileño “dejó un toque aromático muy leve, pero fu un primer paso”, según recoge una nota de Folha de São Paulo del año 2014.

 

Otros experimentos

Folha también resalta que, en 2011, la cervecería Seasons de Porto Alegre lanzó un lote de 500 litros de una American Pale Ale (APA) que incluía lúpulo de Vacaria (Rio Grande do Sul). Seasons buscaba hacer una Harvest Ale, es decir, una cerveza que se elabora durante la cosecha de lúpulo, y para eso se acercó a un productor de Vacaria.

El productor, Fernando Borsoi, había intentado cultivar lúpulo después de ver algunas plantas traídas de Italia por su bisabuelo, según explica Estadão. Llegó a utilizar iluminación artificial y probó distintas variedades, aunque su conclusión es que “falta frío para que la mayoría de las variedades se desarrolle y produzca flores”.

 

Lúpulo brasileño

Hasta la actualidad, el cultivo de lúpulo con fines comerciales sólo se realiza en áreas geográficas específicas a nivel mundial. Según los expertos, estas franjas geográficas se ubican entre los 35º y 55º de Latitud, tanto en el hemisferio norte como en el sur.

En Argentina, por ejemplo, los principales polos de producción se encuentran en la Comarca Andina del Paralelo 42 y en el Alto Valle de Río Negro.

El principal obstáculo que presenta la producción a escala comercial de lúpulo en Brasil tiene que ver con el clima. Claro que esto puede compensarse con cierta infraestructura —como invernaderos e iluminación artificial, entre otros—, pero esto encarecería enormemente su costo frente a otros productores mundiales y por ello sería inviable comercialmente a larga escala.

El experimento de São Bento pudo aprovechar las condiciones particulares de su ubicación. Esta localidad tiene se encuentra en la Serra da Mantiqueira, un macizo rocoso con una gran área de tierras altas que se extiende por los estados de São Paulo, Rio de Janeiro y Minas Gerais. Como consecuencia, São Bento do Sapucaí se encuentra a una altura de 886 metros sobre el nivel del mar y posee un clima tropical de altura.

Vacaria, en tanto, también está en una zona alta —971 metros sobre el nivel del mar— y posee un clima de tipo subtropical, de tipo templado clásico, propio del sur brasileño.

Pero otro problema que identifica Estadão es que las flores de las plantas que pudieron ser cultivadas en Vacaria duran poco. Antes de deteriorarse, duran “dos o tres días”, según Borsoi.

Tanto los experimentos de Vacaria como el de São Bento do Sapucaí dejaron un lúpulo ligeramente aromático, pero bajo en aceites esenciales y amargor.

Para Brasil, poder desarrollar cultivos de lúpulo propios sería una gran noticia. Como tercer consumidor mundial de cerveza, es también el tercer principal comprador de lúpulo en el mundo. Según Globo, importa 4.000 toneladas al año, por un valor superior a los 200 millones de reales (casi 65 millones de dólares). Para poner en perspectiva, el emprendimiento de São Bento rindió 12 kilos de flores en 2014.

 

Perspectivas

De acuerdo con Draft Mag, en 2015 Brasil Kirin compró el perfil genético del lúpulo de Veraldi, con la intención de desarrollar una nueva variedad de cultivo. Sin embargo, los especialistas de la firma tienen claro que esa variedad en su estado actual difícilmente sea la planta final a cultivar en el país. Hay muchos estudios y pruebas por delante —método de cultivo, resistencia a enfermedades, entre otros aspectos— y mucho que aprender aún.

Existen también reportes de otra empresa, Biotec, realizando estudios para desarrollar el lúpulo en los estados de Paraná y Santa Catarina.

Aún no se sabe si Brasil podrá hacerse espacio significativo como productor en el mercado internacional de lúpulo, o si podrá al menos desarrollar una variedad propia, brasileña, como nota distintiva y que pueda aprovecharse al menos a pequeña escala. Lo que sí se comprobó es que las plantas pueden crecer también en el país vecino.