No hay dudas de que el mercado de cervecerías de Estados Unidos es uno de los más desarrollados del mundo. Actualmente, los consumidores de ese país cuentan con unas 5.000 cervecerías para elegir, cuando hace 35 años había tan sólo 100. Es decir que, en ese período, las opciones se multiplicaron por 50. En general, hay acuerdo en que el sector estadounidense de cervezas artesanales tiene una participación que ronda el 15 por ciento del total del consumo cervecero en la nación, un porcentaje que está muy por encima del de cualquier país latinoamericano.

Sin embargo, y pese al tremendo desarrollo de las cervecerías artesanales estadounidenses, comienzan a aparecer algunas sombras en el futuro de esta industria. Un artículo reciente de The Economist presenta algunos datos que señalan una desaceleración en el crecimiento del rubro, junto con una mayor presión para todo el rubro cervecero por la expansión de otras bebidas que están ganando los paladares norteamericanos.

De acuerdo con el artículo, aunque el número de marcas de cerveza se haya incrementado, no ocurrió lo mismo con los consumidores. El nivel de ventas se ha mantenido plano por algunos años, y 2017 ha sido particularmente lento. Los volúmenes de ventas de cerveza vendidas en tiendas en el segundo trimestre de este año (considerado hasta el 17 de junio) fue 1% más bajo que en el mismo período del año pasado, de acuerdo con la firma de investigación de mercado Nielsen.

Según The Economist, la caída del consumo de cerveza en Estados Unidos puede obedecer a algunas tendencias viejas y nuevas. El consumo de vinos y bebidas espirituosas está creciendo más rápido que el de la cerveza, y esta tendencia se viene manteniendo desde los últimos 20 años. Si bien las mujeres están bebiendo más alcohol, frecuentemente prefieren vinos y otras bebidas de alta graduación. Los hombres, por su parte, se están volcando a un más amplio rango de bebidas, incluyendo whisky y vino.

Una segunda dificultad es que, después de años de crecimiento efervescente, la espuma de la cerveza artesanal comienza a bajar. El volumen creció en 2016 (aproximadamente un 7%), pero sólo la mitad en comparación con 2015, cuando el crecimiento bordeó el 14%. En las 13 semanas hasta el 17 de junio, las ventas y el volumen de cerveza artesanal disminuyeron 0,7% y 1,5% respectivamente.

Pero además de la desaceleración, existen otras cuestiones que podrían complicar aún más el panorama para las cervecerías artesanales en Estados Unidos.

Olivier Nicolai, del banco Morgan Stanley, le señaló a The Economist que varios distribuidores y comerciantes minoristas están cansados de lidiar con un embrollo de marcas, y en algunos casos con la cerveza echándose a perder antes de que pueda ser vendida. En paralelo, para los comerciantes minoristas es difícil predecir qué cervezas tener en existencia, porque los consumidores en cierto modo se han “malcriado” debido a las amplias opciones para elegir, que los han hecho más volubles.

Así, estilos y marcas que se ponen de moda una temporada, pueden caer en el olvido en la siguiente, lo que dificulta la planificación de ventas y stock desde la perspectiva de los comercios.

Otro punto a considerar es que los grandes grupos cerveceros también están experimentando caídas en las ventas. Según The Economist, la división estadounidense de AB InBev, Anheuser-Busch, está viendo un descenso mayor que las artesanales. En tanto, el gigante ha mostrado interés en comprar pequeñas marcas (grandes también), absorbiendo a nueve cervecerías artesanales en los últimos tres años. Algunas microcervecerías tiene temor a que las marcas de AB InBev puedan hacer a un lado a las suyas.

Como respuesta a estas y otras adquisiciones, la Brewers Association (BA) de Estados Unidos lanzó recientemente un sello distintivo para cervecerías artesanales independientes, con el objetivo de permitir a los consumidores identificar a aquellas marcas que verdaderamente cumplen ambas cualidades: artesanalidad e independencia. La iniciativa fue bien recibida, y hasta hoy (28 de julio), más de 1.600 cervecerías adoptaron el sello, de acuerdo con la organización.

Según The Economist, para Bob Pease, de la Brewers Association en Boulder, Colorado, la expansión del portafolio de productores de cerveza y su relacionamiento con distribuidores puede significar que pocos rivales puedan llegar al camión de reparto. Aunque desde AB InBev aseguren que no hay manera de que la compañía o cualquier otro pueda imponer una cerveza a los consumidores, para las cervecerías artesanales pequeñas y grandes puede ser cada vez más difícil competir.