A partir de la evolución de la pandemia de coronavirus (COVID-19), la semana pasada el Gobierno argentino estableció, por decreto, el aislamiento social, preventivo y obligatorio, popularmente referido como “cuarentena” obligatoria.

La medida establece, a grandes rasgos, la permanencia de las personas en sus domicilios habituales desde las 00:00 horas del día 20 de marzo y hasta el 31 de marzo, inclusive. Así, la población debe abstenerse de concurrir a sus lugares de trabajo y no podrán circular por rutas, vías y espacios públicos, pudiendo sólo realizar desplazamientos mínimos e indispensables para aprovisionarse de artículos de limpieza, medicamentos y alimentos.

Además, el decreto presidencial establece la suspensión de la apertura de locales, centros comerciales, establecimientos mayoristas y minoristas, y cualquier otro lugar que requiera “la presencia de personas”.

“Lamentablemente tuvimos que paralizar completamente nuestro funcionamiento” – Federico Peduran, cervecería tropel

Desde luego, la disminución de la cantidad de contagios por coronavirus es la prioridad del Gobierno, aunque también hay consciencia de las autoridades sobre el impacto económico, especialmente sobre comercios, pymes, y todas aquellas personas que se desempeñan en el marco de la economía informal. Por ello, se esperan anuncios relacionados con ayudas y medidas de contención para la economía.

Cómo impactan las medidas a las cervecerías artesanales

Como es de esperarse, la cuarentena también produce un enorme impacto en las cervecerías artesanales argentinas, que se produce a distintos niveles.

En primer lugar, la decisión de cerrar establecimientos y restringir la circulación de personas es un fuerte golpe a un sector que —de acuerdo con estimaciones de diversos actores, entre ellos, la Cámara De Cerveceros Artesanales De Argentina (CCAA)— comercializa más del 95% de su producto en bares.

“El despacho de producto va a ser menor al 10% del promedio semanal, y las próximas semanas este número será menor o nulo” – Juan Manuel González Infran, presidente de CCAA

“La gran mayoría de los puntos de venta están cerrados y los que no, con menos del 15% de ocupación (bajo de su punto de equilibrio) y/o sabiendo que en el corto plazo tendrán que bajar las persianas. Por ahora hay incertidumbre de estos comercios de qué medidas tendrán del Gobierno para sustentar los costos fijos (sueldos, alquiler, servicios, etc.). Dadas estas circunstancias, cortaron la cadena de pagos. La realidad es que después de esta baja de persianas, hay mucha incertidumbre de cuantas volverán a levantar”, cuenta Juan Manuel González Infran, presidente de CCAA.

“El impacto en esta primera semana para los fabricantes ya fue devastador, en promedio el despacho de producto va a ser menor al 10% del promedio semanal del mes anterior, y estimamos que las próximas semanas este número será aún menor o nulo. Como industria no hemos aun recibido medidas del gobierno para mitigar esta crisis, es decir que por ahora los costos fijos siguen iguales (sueldos, alquileres, servicios, impuestos, etc.) con ventas nulas y el corte de la cadena de pagos de la deuda la situación se torna muy grave”, agregó el titular de la cámara.

Salvo algunas excepciones, los productores artesanales son pequeñas y medianas empresas. Según un relevamiento de PulsoCervecero.com entre 24 cervecerías del país, en promedio las fábricas artesanales producen unos 50.000 litros mensuales y emplean a unos 11 trabajadores.

Debido a ello, muchas no poseen el respaldo suficiente para sostenerse por largos períodos de tiempo con sus ventas mermadas. Además, muchos productores han tomado recientemente deuda para financiar su crecimiento o afrontar la devaluación y crisis económica de años recientes que pegó de lleno en el crecimiento del sector, con lo cual su situación se torna aún más vulnerable.

Otro problema tiene que ver con la cadena de pagos, que en el sector ya es un eslabón débil en sí. Ante el cierre de locales, muchos bares se han visto obligado a suspender los pagos a las cervecerías para priorizar el pago de sueldos y afrontar otras obligaciones, lo cual además agrava los problemas de liquidez.

“El 85% de nuestras ventas antes de la cuarentena era en barriles, a bares propios y ajenos. Con todos los bares y restaurantes del país cerrados, nuestra fábrica está virtualmente parada desde el 16 de marzo. Nos queda latente la venta de botellas y latas, algo importante para nuestra marca, que nos gusta y divierte hacer, aunque no muy relevante a la hora del negocio”, explica Leo Ferrari, socio de Antares.

“Habrá un antes y un después del COVID-19 para la cerveza artesanal Argentina” – Leo Ferrari, Antares

En el caso de Tropel, el freno de la actividad es total. “Al suspenderse la operación regular de bares y restaurantes hoy hay un freno prácticamente total en la actividad. Lamentablemente tuvimos que paralizar completamente nuestro funcionamiento, tanto la producción, como el del bar de la fábrica. Solo estamos haciendo los controles respectivos en la fábrica para el seguimiento de las cervezas en los fermentadores y demás chequeos”, de acuerdo con Federico Peduran, socio de la cervecería.

Antares, una de las pioneras del sector, puede considerarse una de las cervecerías independientes que mejor ha desarrollado el canal off premise; sin embargo, esta línea es aún marginal para el negocio, lo que pone a las claras la alta dependencia de la cerveza artesanal argentina de establecimientos como pubs, bares y restaurantes.

“Y si para nosotros el 85% iba a consumo off premise, para casi todas las cervecerías artesanales, que tenían el 100% de su producción orientada a barriles, imaginate… Somos uno de los sectores de la economía más afectados. Creo que va a haber un antes y un después del COVID-19 para la cerveza artesanal Argentina. Sobreviviremos, saldremos adelante, porque a la gente le gusta lo que hacemos, pero es probable que nunca volvamos a ser lo mismo. Ni mejores ni peores, distintos”, confía Ferrari.

Peduran también llama la atención sobre la fragilidad financiera del sector. “Los cerveceros artesanales argentinos venimos tratando de salir adelante de la crisis económica (inflación, devaluaciones, etc.) y por lo general invertimos todo en comprar barriles, agrandar la fábrica, etc. A la mayoría esta situación nos agarra con planes de pago y préstamos que se hacen imposibles de afrontar. Por otro lado, es lógico que las medidas de cuarentena duren como mínimo un mes. Y, aun así, si tienen éxito, no veo probable que de un día para el otro permitan que funcionen los bares y restaurantes de forma normal, no tendría mucho sentido. Por lo que la reactivación económica del rubro va a ser muy gradual. Es un panorama complicado”.

González Infran resalta también que el aislamiento coincide con “la última etapa de venta fuerte del año, con lo cual adelanta natural caída de demanda por la llegada del invierno. Esto, en el marco de un negocio que hace varios años viene achicando sistemáticamente los márgenes de ganancia, hace mucho más grave esta crisis. creemos que la única forma de evitar el cierre de muchos productores y la perdida de muchos puestos de trabajo es esperar que el gobierno tome las medidas que necesitamos, y trabajar junto a toda la cadena de valor, los proveedores, los productores, los bares, y también el consumidor.

Medidas para la recuperación

Por las características del sector, de las empresas que lo componen, su modelo de ventas y la reciente caída en el consumo producto de la crisis económica en los últimos cuatro años, la cerveza artesanal argentina no parece en condiciones de poder afrontar esta crisis por sí misma. En los primeros días, hubo algunos intentos por paliar las consecuencias del cierre masivo de establecimientos de consumo. Algunos productores y brewpubs intentaron virar al canal off premise, enlatando parte de su producción y tratando de desarrollar un mecanismo de reparto. Varios otros apostaron por la venta futura. No obstante, ninguna medida parece viable en el corto plazo para preservar el negocio completamente.

Tal parece que para subsistir, la cervecería requerirá de la ayuda de las autoridades. La CCAA solicitó recientemente que se considere formalmente a la cerveza artesanal en emergencia, incluyendo una serie de puntos para su salvataje.

“Estamos trabajando mucho para que desde el gobierno se declare la emergencia económica para toda la industria cervecera artesanal”, señala González Infran. “A nivel mundial se habla de la gastronomía como el gran afectado, junto con el turismo, en Argentina las cervecerías artesanales venden el 95% de sus productos a restaurantes y bares, hay una pequeña transformación en proceso, de ir enlatando o embotellando un % más alto de la producción y comenzar a venderlo en forma directa al consumidor, pero todo eso hoy está restringido y la proporción de ese mercado todavía es marginal con respecto al abastecimiento normal a bares y restaurantes. La implementación de la ley de góndolas también abre una esperanza para poder comenzar a colocar productos en espacios hoy que hoy son negados al sector y así, de una manera eficaz de poder regionalmente darle competitividad al sector”, completó.

Por su parte, Peduran apuntó que “hoy en día estamos priorizando la emergencia sanitaria ante la pandemia, por lo que todas las medidas que tomamos tienen el objetivo de contribuir al aislamiento. Desde el aspecto económico, que es muy preocupante, estamos analizando día a día cómo avanza la situación para ver qué medidas podemos tomar en un mediano plazo”.

En Antares también prevalece el cuidado de la salud. Ferrari asegura que “las primeras medidas que estamos tomando apuntan a asegurar la salud de nuestro equipo de trabajo y a asumir nuestra responsabilidad colectiva; o sea, a quedarnos en casa y cuidarnos entre todos. No nos vemos transformando nuestros bares de Antares en centros de delivery, porque no es lo que somos y no es lo que las autoridades del Ministerio de Salud están recomendando. Dicho esto, estamos trabajando activamente en el campo institucional en dos frentes. Uno tiene que ver con aportar nuestro pequeño granito de arena, ayudando con trabajo o recursos para paliar la compleja situación social que atravesamos, no sólo en Salud sino también en la situación de los más débiles; la economía de subsistencia se frenó completamente para gente que no puede esperar 2 meses a que se recupere la economía”.

“El otro frente es el de trabajar para la supervivencia del sector, junto a los otros cerveceros artesanales de Argentina. Estamos con reuniones de rutina junto a representantes del Gobierno para mantenerlos al tanto de la fragilidad de nuestra situación y pedir que, mientras dure la emergencia sanitaria, se imponga una moratoria para Pymes sobre las cuotas de créditos, alquileres, impuestos y servicios. Creo que es la única forma de poder pagar los sueldos de nuestra gente y sobrevivir al mismo tiempo”, agregó el maestro cervecero de Antares.